Senryu

  

Aquí te espero

en un rincón del cielo

contando estrellas.

Haibun en la selva.

                                                         ELLA Y LA SELVA


No sabía cuánto había recorrido, el frío y la lluvia le calaba los huesos. Pero no pararía hasta llegar a ese lugar mágico del cual tanto le habían hablado.

La verde y sinuosa selva se tornó más frondosa y el sendero parecía acabar; hasta ese punto todos llegaban, decían que sólo los elegidos podían desde allí continuar. 

Ella, que ya no podía detenerse; sentía que un espíritu se apoderaba de su cuerpo y  la invitaba a hacerse parte de la selva, así que sin mirar atrás continuó el camino perdiéndose entre el follaje y nunca nadie la volvió a ver.

Hoy cuentan que allí, cuando cae la tarde y la lluvia apremia, se escucha el eco del canto de una mujer que se pierde con el sonido épico de la Madre Selva.


Sagrado espíritu

que domina la selva.

Lluvia invernal.